En BlancoTinto vendemos vinos. Pero antes de vender, elegimos. Y elegir es lo que más tiempo nos ocupa.
Este artículo no es un manifiesto comercial. Es una explicación honesta de cómo funciona nuestro criterio de selección a la hora de decidir qué vinos entran al catálogo y, lo que importa igual, qué vinos se quedan fuera.
Por qué tenemos un catálogo deliberadamente pequeño
Podríamos vender 2.000 referencias. La mayoría de tiendas online de vino lo hacen. Trabajamos con 228 productos activos, y subir esa cifra no es nuestra prioridad. El objetivo no es tener más vinos. Es tener los que merecen estar.
Lo que ganamos al ser pequeños
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Podemos catarlo todo antes de venderlo
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Podemos hablar con el productor cuando hace falta
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Podemos retirar referencias que dejan de convencer
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Podemos recomendar con criterio, no con descripciones genéricas
Lo que perdemos al ser pequeños
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Tráfico de personas que buscan referencias muy comerciales
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Volumen
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Posicionamiento de palabras clave muy generalistas
Aceptamos el trade-off. Lo asumimos.
El criterio: qué buscamos en un vino para que entre al catálogo
No tenemos una checklist rígida. Tenemos principios.
1. Productor pequeño o de tamaño medio
No vendemos vinos de grandes grupos industriales. Trabajamos con bodegas familiares, proyectos personales, productores que están detrás de cada decisión. Cuando hay un nombre real detrás del vino, el vino suele tener una identidad real detrás.
2. Una idea clara detrás de la elaboración
No nos sirve un vino “bien hecho” sin idea. Buscamos vinos que estén intentando decir algo: rescatar una variedad, mantener una tradición, explorar una técnica, contar una zona. La técnica al servicio de una intención, no al revés.
3. Equilibrio honesto
Un vino puede ser intenso, complejo, raro, atrevido. No puede ser desequilibrado. Si en el momento de catar sale algo que chirría, un alcohol fuera de sitio, una madera pesada, un defecto de fermentación ,, no entra.
4. Coherencia entre lo que cuesta y lo que es
No buscamos los vinos más baratos. No buscamos los más caros. Buscamos vinos cuyo precio refleje lo que cuestan hacerse bien. Un vino de pequeño productor cuesta lo que cuesta. Un vino industrial barato cuesta menos por buenas razones. Nos quedamos con la primera categoría, dentro de rangos razonables.
Cómo funciona el proceso en la práctica
Fase 1: descubrimiento
Llegamos a nuevos vinos por conversaciones con productores, recomendaciones de sumilleres, ferias especializadas, lectura de prensa de nicho y, cada vez más, por correos espontáneos de bodegas pequeñas que nos buscan.
Fase 2: cata interna
Catamos en ciego o con información mínima. Una primera cata decide si seguimos adelante o no. Si seguimos, hacemos segunda y tercera con el equipo entero, con comida, en condiciones reales de consumo.
Fase 3: conversación con el productor
Antes de añadir un vino al catálogo, queremos saber quién lo hace y cómo trabaja. No basta con que el vino esté bien: el contexto productivo importa. Si la elaboración esconde atajos industriales, lo descartamos.
Fase 4: prueba de catálogo
Cuando entra una referencia, le damos un periodo de prueba. Si en ese tiempo notamos que el vino no responde, añadas inconsistentes, problemas logísticos con la bodega, feedback negativo recurrente , sale.
Qué tipo de vinos descartamos (y por qué)
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Vinos diseñados solo para puntuación de crítica: producto sobre-extraído, sobre-amaderado, hecho para impresionar al catador profesional pero no para acompañar comida
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Vinos sin identidad clara: técnicamente correctos pero indistinguibles de cualquier otro de su categoría
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Vinos de grandes grupos vestidos de pequeño productor: marketing artesanal sobre proceso industrial
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Añadas que bajan de nivel: cuando una bodega que nos gustaba pierde criterio, nos vamos
Por qué te lo contamos
Porque queremos que sepas que detrás de cada vino que ves en BlancoTinto hay un proceso. No vendemos lo que más se vende. Vendemos lo que pensamos que tiene que estar.
Y porque, si algún día compras un vino con nosotros y no te gusta, al menos vas a saber que la decisión de incluirlo no fue automática. Fue una elección. Y eso, en el mundo del vino, vale.